martes, 17 de noviembre de 2009

Silencios....

Ha venido el otoño
a llamar a nuestras
puertas nuevamente.
Levanto mi mano congelada.
y despejo los visillos
de todos nuestros tiempos.
Frente a las ventanas abiertas
se alza un mar inmenso.
Sobre nuestro desgastado suelo
se delinea un nuevo camino
repleto de misterios.
Cerrare para siempre
esta puerta
de otoños metaforicos,
e ire a cantar salmos nuevos
frente a esas mareas
que vienen y van
borrando las huellas
del pasado.
Sumergida entre lunas y estrellas,
me voy.
Camino desnuda
entre todos los silencios.
Toda la sal en mi boca.
Toda la sal sobre mis ojos.
Me visto toda de sal y silencios.
Me abraza , me contiene...
Yo sol,
navegando siempre
hacia todos los silencios.
Mary Patricia Oyarce M.

De agua y de luna.

De agua y de luna
vestire mi alma
para no quererte tanto
como te quiero.
El agua purificadora
calmara toda la sed
que provocan
en mis veredas marchitas
todas tus ausencias

La luna,
para conversar a solas
bajo un mar de estrellas.
Y yo que te amo tanto,
mas que antes, mas que ayer
y mucho mas que mañana...
Ya no se si me haces bien o me haces mal.
Un suspiro helado
me congela el alma.
No vez que estoy llorando...
me amortajan las penas
el alma entera.
No se si es de ti o por mi
de donde nacen mis penas.
Seran los silencios
o los quietos momentos
de la vida
que se van como torrentes
derrochados
mar adentro.
¿Donde estan mis limites y tus fronteras?
Herrante viajero.
Soñador incansable.
Espiritu indomito te gobierna...inalcanzable.
Paloma herida me encojo
sobre esta tierra madrastra
que me reclama dia a dia
toda la sed
que provocan en mi
tus silencios.


Mary Patricia Oyarce M.

A Veces...

A veces...
me distrae el diario afan.
Entonces me recluyo voluntaria
en mi propio convento
de calladas celdas...
que miran hacia el pasado.
¿Que extraña mortificacion
nos conlleva a sufrir por sufrir?
Los almendros se vistieron de flores.
Ahora , sin la menor prisa
sus frutos crecen.
Y se dejan mecer por la briza,
abrazar por la tibieza.
Beben distraidos,
las gotas tardias
de un agosto
que no renuncia
al trabajo del invierno
A veces ....
me visita la tristeza

y me viste
el alma doliente
de oscuros velos.
Las ventanas de la casa
son amplias
y miran hacia el cielo.
Espaciosas las puertas abiertas.
Puedo salir y entrar
desde el pasado al presente.
Mientras adivino un futuro
sonriendo gitano
en la esquina.
Tiene aroma a cafe y a cigarrillos.
La libertad
sobrevuela sobre nuestras
pesadas cabezas.
Y voluntariamente
regresamos a nuestras heladas celdas.
A rumiar un pasado
que ya agota
el sabor amargo
que no nutre ni alimenta
el paso del caminante penitente,
esclavo a las rutinas y los silencios.
¡por que no seremos como los almendros.¡

Mary Patricia Oyarce M.

Puedo....

Puedo escribir
sentada en el abismo
de todas mis penas.
Un poema de amor y otro de tristeza.
Ambos silenciosos se entrelazan
como mullidas hiedras
en el muro de los recuerdos.
Puedo ir sola
vagando por el mundo.
Mas no puedo vida
arrancarte
de mi agonico corazon.
A hierro candente
gravaron en el tu nombre
los dioses de lo antiguo,
los dioses de lo eterno.
Y sin tu desearlo
fuiste su unico dueño.
Aca yace esperando
tu sierva.
bajo la profanada luna.
Mientras florecen las rosas
y se deshojan en la fatal espera.
Puedo,
susurrar al viento
tu nombre amado.
Mas no encontrara eco
en su llamado.
Puede el tiempo
borrar todas las huellas,
que dejaron los espinos.
Pueden las estrellas
apagar su luz.
Mas mi corazon
no puede morir asi
amortajado
de amor y tristeza.

Mary Patricia Oyarce M.

Espejo Roto.

Mil pedazos
del espejo roto
cayeron a mis pies
sangrantes.
¿Esa era y soy yo?
Reflejando la sonriza
casi perfecta.
Tengo el alma rota,
como ese espejo
que me refleja
imperfecta.
A veces lloro riendo
y riendo lloro...
ni yo misma comprendo
este puzle
desdibujado
ironico y burlezco
que hoy como ayer
adolezco.



Mary Patricia Oyarce M.

jueves, 6 de agosto de 2009

A mi Señor.

Dispongo en mi caminar
el gozo de la total libertad.
Libre en todo mi pensar y actuar.
Como alma humana,
puedo amar, reír,
cantar disfrutar.
Puedo lo mismo odiar,
sufrir y llorar.
Tengo toda la vida
como regalo,
a mi total voluntad.
Más,
esclava soy de mi Señor.
Y soy esclava del verbo,
condenada a conjugar
su palabra.
Dulce y airosa condena,
me encadena
a seguir sus pasos.
Yo,
la peor de todas
camino besando sus huellas.
Tanto...que ya no vivo
 para mi total deleite.
Muero  por vivir eternamente.
 
 
 
Mary Patricia Oyarce M.-
5-X-2009.