martes, 19 de noviembre de 2013

El último tango....

No te tengo
No me tienes...
más te amo
tanto como

que tú
me amas a mí...
Lo adivino
en tus suspiros.
Lo presiento...
no lo invento
No sabes cuanto lamento
el desencuentro  de ayer...
Ten piedad
de mis desdichas...
Sin tu presencia
todo es oscuridad.
En nuestro lecho
te espero.
Silenciosa,
desnuda y amante.
Ven a bailar conmigo,
el último tango.
Bailaremos
bajo la luna llena,
a la luz de las estrellas.
Olvidemos los errores.
Culpables somos los dos,
por no saber
darnos el tiempo,
de escucharnos,
de encontrarnos
a solas frente a tanto amor.


Mary Patricia Oyarce M.

martes, 8 de octubre de 2013

Era...

No era el poema...
Era el trueno,
era el rayo,
era el frio,
la ventisca,
la tormenta...
finalmente, la lluvia.
Era el llanto...
se venía como un manto oscuro
de aguacero
a mi alma vacía.
No eran los poemas...
Era el tiempo de lo incierto.
Había llegado antes,
mucho antes
que el invierno
azotara sobre nuestras vidas.
Y el silencio se alzara sobre nuestras tierras...
El ocaso se vistió de miedo...
la noche se hizo eterna,
aferrada a los infiernos.
Era el trueno...
Era el rayo...
Era el fin de los tiempos...
Sin tu mirada.
Con todo tu silencio
y mi soledad a cuestas.






Mary Patricia Oyarce M.

martes, 3 de septiembre de 2013

Poema de amor escondido...

Quiero ser poema de amor
entre tus gitanas manos.
Ave en fuga
regresando al nido.
Briza serena
en el atardecer de nuestras vidas.
Vino añejo
para tus sedientos labios.
Brindis secreto
de afiebradas noches.
Guitarra compañera
en el ocaso compartido.
Agua fresca
de manantial escondido.
Hiedra en el muro
de todos tus silencios.
Puerto seguro
al arribo de tus viajes.
Estrella sobre tu frente
encanecida.
Tuya en la vida y en la muerte.
Luna menguante...
Desierto florecido...
Poema de amor escondido...






Mary Patricia Oyarce  M.

jueves, 21 de marzo de 2013

Canción del alba.

Amanecía...
entre tus brazos olvidada.
No importaban
ya las horas del día.
Y la noche fue más bella
contemplando mi desnudez
ante el hechizo
de la luna llena.
Amanecía...
abandonadas entre tus manos,
las mías.
y tus besos coronaban
mis labios
de dulzuras nuevas.
Mientras mi pelo
matizaba  colores de plata
a la luz del alba...
Sonreías...sonreía...
no cabía ya más dicha
en el alma mía.
Tus ojos resplandecían
y la luz del alba sorprendida,
armonizaba
nuestras más secretas melodías.



Mary Patricia Oyarce M.

Mujer de agua...

Un día de estos
mi alma será tan liquida,
que escurrirá como agua
entre tus manos vacías.
No podrás detener el rio,
ni la cascada que brota
muy dentro de mi.
Miraras mis aguados ojos,
y veras el tiempo
que pase sollozando
a la vera del camino,
esperando por ti.
Querrás acariciar
mis verdes cabellos,
y verás ...
que solo fueron
 ramas  de un  sauce,
relamiendo el agua
del oscuro pozo
que cerraste al amor
de tu eterno mar.
Rio abajo...
en un recodo escondido,
el remanso.
Allí se durmió  mi alma,
entre los silencios,
cansada de esperar.





Mary Patricia Oyarce m.