Un día de estos
mi alma será tan liquida,
que escurrirá como agua
entre tus manos vacías.
No podrás detener el rio,
ni la cascada que brota
muy dentro de mi.
Miraras mis aguados ojos,
y veras el tiempo
que pase sollozando
a la vera del camino,
esperando por ti.
Querrás acariciar
mis verdes cabellos,
y verás ...
que solo fueron
ramas de un sauce,
relamiendo el agua
del oscuro pozo
que cerraste al amor
de tu eterno mar.
Rio abajo...
en un recodo escondido,
el remanso.
Allí se durmió mi alma,
entre los silencios,
cansada de esperar.
Mary Patricia Oyarce m.
No hay comentarios:
Publicar un comentario