martes, 8 de octubre de 2013

Era...

No era el poema...
Era el trueno,
era el rayo,
era el frio,
la ventisca,
la tormenta...
finalmente, la lluvia.
Era el llanto...
se venía como un manto oscuro
de aguacero
a mi alma vacía.
No eran los poemas...
Era el tiempo de lo incierto.
Había llegado antes,
mucho antes
que el invierno
azotara sobre nuestras vidas.
Y el silencio se alzara sobre nuestras tierras...
El ocaso se vistió de miedo...
la noche se hizo eterna,
aferrada a los infiernos.
Era el trueno...
Era el rayo...
Era el fin de los tiempos...
Sin tu mirada.
Con todo tu silencio
y mi soledad a cuestas.






Mary Patricia Oyarce M.