jueves, 6 de agosto de 2009

A mi Señor.

Dispongo en mi caminar
el gozo de la total libertad.
Libre en todo mi pensar y actuar.
Como alma humana,
puedo amar, reír,
cantar disfrutar.
Puedo lo mismo odiar,
sufrir y llorar.
Tengo toda la vida
como regalo,
a mi total voluntad.
Más,
esclava soy de mi Señor.
Y soy esclava del verbo,
condenada a conjugar
su palabra.
Dulce y airosa condena,
me encadena
a seguir sus pasos.
Yo,
la peor de todas
camino besando sus huellas.
Tanto...que ya no vivo
 para mi total deleite.
Muero  por vivir eternamente.
 
 
 
Mary Patricia Oyarce M.-
5-X-2009.