martes, 17 de noviembre de 2009

A Veces...

A veces...
me distrae el diario afan.
Entonces me recluyo voluntaria
en mi propio convento
de calladas celdas...
que miran hacia el pasado.
¿Que extraña mortificacion
nos conlleva a sufrir por sufrir?
Los almendros se vistieron de flores.
Ahora , sin la menor prisa
sus frutos crecen.
Y se dejan mecer por la briza,
abrazar por la tibieza.
Beben distraidos,
las gotas tardias
de un agosto
que no renuncia
al trabajo del invierno
A veces ....
me visita la tristeza

y me viste
el alma doliente
de oscuros velos.
Las ventanas de la casa
son amplias
y miran hacia el cielo.
Espaciosas las puertas abiertas.
Puedo salir y entrar
desde el pasado al presente.
Mientras adivino un futuro
sonriendo gitano
en la esquina.
Tiene aroma a cafe y a cigarrillos.
La libertad
sobrevuela sobre nuestras
pesadas cabezas.
Y voluntariamente
regresamos a nuestras heladas celdas.
A rumiar un pasado
que ya agota
el sabor amargo
que no nutre ni alimenta
el paso del caminante penitente,
esclavo a las rutinas y los silencios.
¡por que no seremos como los almendros.¡

Mary Patricia Oyarce M.

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